
Estaba yo en la estación, esperando con unos amigos la salida del tren, el fin de semana prometía diversión, la verdad, lo necesitaba. Acaba de slair de una "relación" un tanto tormentosa y si alguna vez había creído en el amor en esos momentos no sabía ni lo que significaba esa palabra. Pero..., de repente apareció él, alto musculoso, aparentaba tener mi mi edad, si acaso algún año menos, y no se por qué eso me gustaba, tal vez, por la idea de poder llevar yo las riendas por una vez.
Por suerte cogimos el mismo tren, y hacia el mismo lugar, y aunque no estábamos sentados juntos sólo unos pocos asientos nos separaban y pudimos cruzar alguna que otra mirada durante el viaje.
Qué ojos más bonitos, entre marrones y verdes, ingenuos, inocentes... hace tiempo que no me fijo en ellos...
Ring! Ring!! -perdón suena el teléfono-
-Ya bajo ya bajo, sólo me queda maquillarme un poco!!!
-¡Venga coño! ¡Qué no se pa qué tanto potingue, date prisa joder!
Lo siento ya volveré he quedado para comer con mi novio.
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